¡Come grasa! 6 razones para hacerlo

Desde hace un tiempo ya, todo el mundo está hablando de las grasas, de que ahora resulta que son sanas y pueden ayudar a perder peso y a prevenir ciertas enfermedades. ¿¡Cómo puede ser esto verdad si llevamos años oyendo que lo mejor es lo desnatado, lo 0%?! ¿Cómo puede ser que pensemos que la grasa engorda, que es mala para el corazón y que las grasas saturadas son malas y las vegetales buenas? 

Pues resulta que ninguna de estas afirmaciones negativas sobre las grasas es cierta. Es más, las grasas adecuadas pueden ayudarte a perder peso, a tener buena salud y un montón de energía. Y no lo digo yo, lo dicen muchos estudios científicos y médicos como el Dr. Hyman o el Dr. Chris Kresser, ambos de gran renombre en Estados Unidos, un país de donde nos viene lo mejor y lo peor en materia de alimentación.

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Uno de los principales materiales que constituyen nuestro cuerpo es la grasa. De media, las personas estamos hechas entre un 15-30% de grasa. Y aun así, durante años se les ha echado la culpa de muchos males y ahora resulta que los culpables son los alimentos con mucha azúcar y harinas refinadas. 

Por si aún no te he convencido, aquí tienes 6 razones para que empieces o sigas comiendo sin miedo las grasas adecuadas:

  1. Lo que engorda es el azúcar, y no la grasa. Mira a los estadounidenses y los niveles de obesidad. Resulta que de media toman unos 70 Kg de azúcar al año y 65 Kg de harinas, en su mayor parte refinadas. Se acercan peligrosamente al ¡medio Kg de azúcar y harina al día! Y cuanta más azúcar consumes, más se acostumbran tus células a la insulina, y más insulina necesitas. Al no poder quemar toda esa azúcar, el cuerpo acaba acumulándola en forma de grasa, y todo ese proceso puede acabar provocando resistencia a la insulina y todo un lío metabólico nefasto.
  2. Las grasas saturadas no son los malos de la película. Un análisis de un conjunto de estudios publicado en la American Journal of Clinical Nutrition ha demostrado que no hay correlación entre las grasas saturadas y las enfermedades cardiovasculares. Obviamente, la calidad del producto es clave: no es lo mismo una loncha de bacon de una cadena de comida rápida que la que hay en el aceite de coco virgen extra o en una mantequilla de calidad.
  3. Ciertas grasas sí son malas para la salud: las grasas trans y ciertos aceites vegetales calentados son muy dañinos. Hace años, nuestras madres y abuelas cocinaban con manteca de cerdo y mantequilla pero se fue perdiendo esta costumbre con la llegada de aceites vegetales como el de girasol, de maíz o de colza o subproductos como la margarina (y es precisamente al convertir un aceite vegetal líquido en sólido cuando se crean estas grasas trans).
  4. Todas las personas necesitamos más omega-3. Actualmente no comemos suficientes alimentos que contienen estas grasas tan necesarias. Lo ideal es obtenerlas de pescados salvajes de agua fría (salmón, sardina, caballa, hígado de bacalao, etc.), de huevos ricos en omega-3 (cuando son camperos y las gallinas comen hierba) y de complementos de buena calidad (preguntadle a vuestras madres si cuando eran pequeñas les daban aceite de hígado de bacalao).
  5. Comer grasa puede ayudarte a adelgazar. Las paredes de las células sanas están compuestas de grasas de calidad que metabolizan mejor el azúcar, lo cual ayuda a mantener el azúcar en sangre en los niveles correctos. Las grasas adecuadas sacian más, quitan el hambre, por lo que picarás menos y comerás menos comida basura.
  6. El 60% del cerebro es grasa. Y la mayor parte es un tipo de omega-3 llamado ADH, muy necesario para que el cerebro se pueda comunicar con el resto del cuerpo.

Estos son algunos de mis alimentos favoritos ricos en grasas saludables:

  • Aguacatates.
  • Frutos secos: nueces y almendras son mis preferidas, y nada de cacahuetes, que son legumbres.
  • Semillas: pipas de calabaza, de girasol, sésamo, chia, lino...
  • Pescados grasos: sardinas, salmón, caballa, jurel y arenque están entre los que más omega-3 tienen.
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  • Aceite de oliva y de coco virgen extra (o mejor aún, mantequilla de coco virgen extra, aunque más difícil de encontrar).
  • Ghee o mantequilla clarificada (especialmente si no ha sido pasteurizada ni homogeneizada).
  • Huevos camperos alimentados de hierba y verduras (no maíz ni piensos).
  • Carne de animales que han sido criados al aire libre y se han alimentado solo de hierba y heno.

¿Qué te ha parecido? Espero que te animes a comer grasa sana sin miedo ni arrepentimiento.