¿Por qué tenemos tantos problemas con la vista?

Creo que salta a la vista 🤪 que tenemos un problema en la sociedad actual con la salud ocular. Lo lógico desde un punto de vista evolutivo es que, al vivir en espacios abiertos y dedicarnos a la caza y recolección, fuésemos si acaso más bien hipermétropes (1), pues nos pasábamos los días observando objetos de lejos en la naturaleza y buscando presas. De hecho, una persona con miopía, que no viese bien de lejos, estaría abocada a la muerte y la naturaleza “no permitiría” que tuviese descendencia. No obstante, hoy en día el 25-30% de la población europea y casi el 50% de la asiática se ve afectado por miopía.

Vivimos en una sociedad eminentemente visual. Sufrimos una constante exposición a objetos cercanos: vivimos, dormimos, trabajamos, comemos e incluso hacemos ejercicio entre paredes. No nos extraña ver a niños y niñas pequeños con gafas, pero si nos paramos a pensarlo esto es un gran problema y un síntoma de decadencia de nuestra especie. Curiosamente, los únicos animales con problemas similares de miopía son los perros que hemos domesticados (Mutti et al. 1999) y viven con nosotros. De hecho, nuestras mascotas son los únicos animales en la faz de la tierra que sufren obesidad. ¿Qué estamos haciendo mal?

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¿Por qué este declive en nuestra capacidad visual?

Exceso de lectura y pantallas

Por supuesto que leer es bueno pero, como dijo Paracelso, la dosis hace el veneno. Nos pasamos muchas horas leyendo y ahora lo hacemos prácticamente siempre en pantallas reflectantes que producen más estrés para nuestros ojos. Además de leer, vemos la tele, trabajamos con ordenadores, jugamos con pantallas, etc. No contentos con esto, pasamos una media de 170 minutos al día mirando el móvil (2), que tiene la pantalla todavía más pequeña, lo que supone un esfuerzo extra más para nuestros ojos.

Vivimos encerrados

Sin embargo, no todo es culpa de la lectura y las pantallas. En este estudio (3) se apunta a que vivir entre paredes y no en espacios abiertos (como hemos vivido durante cientos de miles de años) es otra de las grandes causas de la miopía.

Falta de naturaleza y de sol

Lo explica muy bien Marcos Vázquez en su artículo (4) sobre la salud visual: “Hay una relación clara entre el tiempo pasado en la naturaleza y la salud de nuestros ojos [...] al estar en la naturaleza tendemos a mirar objetos más lejanos, evitando forzar nuestros ojos sólo en un corto rango. Por otra parte, recuerda que cuando hablamos de la luz solar versus la artificial [...] la primera es varias veces más potente, y es la que nuestro ojo espera y a la que responde.”

Una alimentación insana

Es curioso como médicos especializados en el aparato digestivo o incluso dentistas rara vez suelen hablar de alimentación. Si ellos no lo hacen, menos probabilidades hay de que lo haga tu oftalmólogo. Sin embargo, la alimentación desempeña un papel muy importante, y es que empezamos a alimentarnos desde que nacemos. Se sabe, por ejemplo, que los omega-3 están relacionados con una mejor salud visual (5). Y de hecho, los niños que se alimentan con leche materna, la cual es alta en omega-3, tienen menos posibilidades de desarrollar miopía (6).

Por otro lado, Marcos Vázquez lo deja muy claro en su artículo (4): “El exceso de azúcar y carbohidratos refinados es probablemente el factor alimenticio que más ha influido en la pérdida de visión de los más pequeños (y adultos). Los picos de glucosa en sangre producidos por un exceso de carbohidrato no son buenos para tus ojos, y niveles elevados de insulina en sangre producen un crecimiento anormal del globo ocular, que es precisamente un desencadenante de la miopía.” (7) Curiosamente, el azúcar y los hidratos refinados están muy relacionados con la obesidad, la cual suele ir ligada a la diabetes, que a su vez eleva el riesgo de retinopatía diabética, que es hoy en día la principal causa de ceguera entre las personas adultas (20-74 años) en los Estados Unidos. (8)

¿Qué puedes hacer para mejorar tu vista?

En general, nos gusta más buscar los culpables fuera de nosotros. Es un poco como barrer la suciedad debajo de la alfombra, simplemente acallamos el síntoma. Yo soy más partidario de ir a la raíz del problema, intentar encontrar la causa y no quedarse en la superficie. Por eso me encanta cuando encuentro a profesionales de la salud que van en esta línea. Hace poco conocí a Adrián Salgado, óptico, optometrista y especialista en optometría comportamental. No hace mucho que ha abierto una clínica en A Coruña y en sus consultas inciden siempre en la importancia de la alimentación, especialmente con los niños, y también realizan terapias visuales.

La terapia visual

La terapia visual consiste en desarrollar un funcionamiento más eficiente de la visión consiguiendo leer más deprisa, con menos esfuerzo y comprender mejor. Las sesiones se realizan a través de un programa personalizado e individual, donde se determina la duración y tiempo del entrenamiento. El éxito de la terapia depende de la constancia, motivación y responsabilidad del entorno familiar.

Los adultos también se pueden beneficiar de la terapia visual si experimentan síntomas de fatiga ocular, dolores de cabeza, problemas de enfoque o ven afectado su rendimiento laboral. Estos problemas afectan a personas que trabajan con ordenadores.

Abre los ojos

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Si decíamos que el exceso de lectura es malo, especialmente con pantallas, y que estar constantemente entre paredes tampoco nos ayuda, la solución es fácil:

  • Intenta salir más a la calle, especialmente a la naturaleza. En el día a día puede ser un parque o la playa si la tienes cerca. Y cuando tengas más tiempo, date un buen “baño de bosques” y deja que la naturaleza haga su efecto: reducción del estrés (y no solo visual). “[...] han demostrado que entre los que frecuentan los bosques la hormona cortisol desciende en un 12,4 %, al igual que la actividad del nervio simpático, en un 7%, y la presión sanguínea, que baja una media de 1.4%”. (9)
  • Incorpora la regla de 20-20-20. Después de 20 minutos mirando una pantalla, tómate 20 segundos para mirar algo que esté a más de 20 pies (unos 6 metros). (10)
  • Antes de usar gotas para los ojos secos, sé consciente del tiempo que pasas ante pantallas y parpadea más y aprieta los ojos durante unos 10 segundos. Esto ayuda a que las glándulas oculares segreguen las sustancias naturales que lubrican los ojos.

Cuida tu alimentación

  • Como decía antes, el omega-3 es fundamental. Existen suplementos pero lo ideal es obtenerlo a través de la alimentación: el pescado azul (boquerón, caballa, sardina, jurel, anchoa, atún, salmón, etc.) y el hígado de bacalao son mi favoritos pero también tienes otras fuentes como las semillas de lino (molidas) y de chía, las nueces, etc.
  • El zinc y carotenoides como el betacaroteno, la luteína y la zeaxantina mejoran la vista y ayudan a evitar problemas oculares. (11, 12) Se sabe que las vitaminas C, E, A son también muy importantes. (13, 14) Para el zinc tenemos las otras, las pipas de calabaza, los piñones, el queso parmesano, el centollo, la pasta de sésamo o tahini. Para los betacarotenos y las vitaminas piensa en comer cada día todos los colores del arcoiris en forma de frutas y verduras: berza, berza rizada o kale, brócoli, pimientos, boniato, espinacas, guisantes, zanahoria, calabaza, espárragos, melocotones, arándanos, naranjas, mango, tomate, albaricoque, melón, aguacate o pomelo.